Fragmentos de manuscritos bíblicos entre los hallazgos en cuevas del Mar Muerto

Tras una extensa prospección arqueológica de las cuevas en el desierto de Judá, arqueólogos israelís anunciaron el 16 de marzo los descubrimientos más importantes de esta enorme tarea. Los hallazgos incluyen varias docenas de fragmentos de textos bíblicos de unos 2000 años, un esqueleto de un niño momificado de forma natural de 6000 años, y una cesta de material vegetal perfectamente preservada, de unos 10.500 años.

Fragmentos de manuscritos bíblicos hallados en la “cueva del horror” antes y después del trabajo de conservación. (Foto: Shai Halevi, Israel Antiquities Authority)

El descubrimiento de los Rollos del Mar Muerto en las cuevas de Qumran en 1947 llamó la atención de los saqueadores que empezaron a enfocar sus esfuerzos en la zona. En un intento para adelantarse a estos, se lanzó un proyecto nacional en el 2017 destinado a prospectar sistemáticamente las cuevas del desierto de Judá. La operación se ha llevado a cabo por la Israel Antiquities Authority (IAA) en colaboración con Staff Officer of the Archaeology Department of the Civil Administration in Judea and Samaria (departamento de arqueologia de la administración civil en Judea y Samaria). Hasta ahora se ha explorado un total de unos 80 km en aproximadamente 500 cuevas, pero se calcula que aún queda por prospectar un 25% del desierto de Judá.

Gracias a drones y equipos avanzados de rápel y alpinismo, arqueólogos y voluntarios procedentes de academias militares han podido acceder a muchas cuevas que hasta ahora se habían considerado inaccesibles.

Una de las cuevas que ha producido varios descubrimientos importantes es la “cueva del horror”, denominada así porque en ella se hallaron cuarenta esqueletos humanos durante las primeras excavaciones en los años 1950. Estos pertenecían a hombres, mujeres y niños que habían buscado refugio en la cueva durante la rebelión de Bar Kojba a principios del siglo II d.C. 

La cueva está situada en la reserva natural de Nahal Hever, y es de muy difícil acceso. Ubicada a unos 80 metros por debajo de la cima de un acantilado escarpado, solo se puede acceder a ella haciendo rápel entre los desfiladeros.

En las recientes excavaciones se hallaron dos docenas de fragmentos de pergamino con textos bíblicos. El equipo que ha estudiado los fragmentos ha podido reconstruir un pasaje del libro de Zacarías 8:16-17, y el pasaje en Nahúm 1:5-6. También se ha descubierto que estos nuevos fragmentos forman parte de unos manuscritos más extensos que se hallaron en las primeras excavaciones de la cueva en el 1953.

El texto de estos fragmentos esta escrito en griego, aunque el nombre de Dios (YHWH) aparece en hebreo con letras del alfabeto paleohebreo, típico de la era del Primer Templo. La práctica de dejar el nombre de Dios en hebreo ya se conocía de otros manuscritos del Mar Muerto.

Al traducir el texto del manuscrito los investigadores descubrieron que los nuevos fragmentos presentan una versión algo diferente a la tradicional con una anomalía jamás vista anteriormente. El texto tradicional en Zacarías 8:16-17 dice:

Éstas son las cosas que habéis de hacer: Hablad verdad cada cual con su prójimo; juzgad según la verdad y lo conducente a la paz en vuestras puertas. Ninguno de vosotros piense mal en su corazón contra su prójimo, ni améis el juramento falso, porque todas éstas son cosas que aborrezco, dice Jehová.

En los nuevos fragmentos dice “calles” en vez de “puertas”.

Basado en el estilo de la escritura, los investigadores han datado los fragmentos a finales del primer siglo a.C.

En varias de las cuevas examinadas se han encontrado también objetos relacionados a los rebeldes judíos que buscaron refugio en las cuevas durante la rebelión de Bar Kojba. Se trata de puntas de flechas y lanzas, fragmentos de telas, sandalias, peines para piojos, y monedas acuñadas con símbolos típicos de la rebelión judía.

En la “cueva del horror” los arqueólogos descubrieron el esqueleto de probablemente una niña que gracias al clima árido había sido momificado de forma natural preservando incluso el pelo de la cabeza. El cuerpo, situado en un agujero intencionadamente excavado y cubierto con dos losas de piedra, presentaba una posición fetal y estaba envuelto en una manta. Un estudio inicial ha indicado que la niña tenía entre 6-12 años y fue enterrada hace unos 6000 años.

El esqueleto de una niña envuelta con una manta fue enterrado hace unos 6000 años. (Foto: Emil Aladjem, Israel Antiquities Authority)

Otro objeto espectacular que apareció en la “cueva del horror” es una cesta tejida de material vegetal de hace unos 10.500 años. El clima árido ha permitido un estado de preservación excelente, convirtiéndola en la cesta más antigua del mundo, según la IAA. La cesta tenía una capacidad de entre 90 y 100 litros y aporta nuevos datos sobre cómo se almacenaban los productos unos 1.000 años antes de la invención de la cerámica. Sin embargo, se encontró vacía, y ahora se investigará su posible uso a partir de una pequeña cantidad de tierra de su interior.

Trabajo de conservación de la cesta hallada en la “cueva del horror”. La cesta, de unos 10.500 años, es probablemente la más antigua del mundo, según IAA. (Foto: Yaniv Berman, Israel Antiquities Authority)


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