La caída de Jericó (2)

El relato de la conquista de Jericó es una de las historias más conocidas de la Biblia. Josué 2-6 describe los acontecimientos detalladamente y aunque la arqueología no pueda confirmar todos los detalles, la destrucción de las murallas y la gran deflagración son sucesos que sí deberían verse reflejados en el material arqueológico. ¿Pero es realmente así?

Imagen de la caída de Jericó en la Bible française de Saint-Jean-d’Acre, siglo XIII. Editado por Tim Lopez.

La historia empieza con los espías enviados a explorar la tierra, y especialmente Jericó. Estando en Jericó se hospedaron en casa de Rahab. El texto especifica que al escapar de la ciudad los espías descendieron “con una cuerda por la ventana, pues su casa estaba en el muro de la ciudad y ella (Rahab) vivía en el muro” (Josué 2:15).

Las excavaciones arqueológicas en Jericó durante el siglo XIX revelaron que la fortificación de la ciudad consistía de una muralla doble. En la base del tell había un muro de piedra que en parte funcionaba como muro de contención elevando el nivel de la ciudad y que también servía como primera línea de defensa. Su altura era de unos 4-5 metros, e inmediatamente encima había otra muralla, esta de ladrillos; se ha estimado el grosor a unos 2 metros, y la altura a 3,5 metros aproximadamente. Hacia el interior de la ciudad en un nivel aún más elevado había una muralla interior, ésta también de ladrillos. En la zona norte del yacimiento, Sellin y Watzinger1 hallaron varias estructuras domésticas de la última fase de la “City IV”2 entre las dos murallas. Es posible que Rahab viviera en una de estas casas. Estaría situada dentro de la muralla (la de piedra, en la base del tell), y encima de esta. Podría ser una de las casas más exteriores con una de las paredes formando parte del muro de ladrillos y con una ventana hacia el exterior por la cual salieron los espías israelitas.

Probablemente lo más espectacular de la historia bíblica es como las murallas cayeron por sí solas. Josué 6:20 cuenta que “la muralla se vino abajo (lit. cayó en su lugar), y el pueblo subió a la ciudad”. ¿Se puede ver esto reflejado en el material arqueológico? La verdad es que sí. Kathleen Kenyon identificó una gruesa capa de derrumbe en el exterior de la muralla externa (la de piedra). El material de este derrumbe era íntegramente de ladrillos caídos. La misma Kathleen Kenyon interpretó correctamente que este derrumbe de ladrillos pertenecía al muro situado sobre la muralla de piedra de la base. El derrumbe formó una especie de rampa (como se puede observar en la documentación de Kenyon) por la cual un atacante podría subir y tomar la ciudad, exactamente como explica la Biblia.

Arriba, dibujo realizado por Kathleen Kenyon mostrando una sección de parte del yacimiento, con la muralla en el centro. La capa de derrumbe que consistía de ladrillos caídos está coloreada en lila. Este derrumbe correspondía probablemente a una muralla de ladrillos sobre la base de piedra. A la izquierda, la reconstrucción de Sellin y Watzinger, y a la derecha la reconstrucción de Garstang. Publicado en el artículo de Bryant Wood en BAR 16:2.

Bryant Wood ha sugerido que el origen de esta demolición de las murallas de Jericó podría haber sido un terremoto, algo bastante común en el valle del río Jordán.

Un movimiento sísmico también podría haber sido la causa del milagroso paso del Jordán descrito en Josué 3:16:
“Las aguas que venían de arriba se amontonaron bien lejos de la ciudad de Adam, que está al lado de Saretán, y las que descendían al mar del Arabá, al Mar Salado, quedaron separadas por completo, mientras el pueblo pasaba en dirección a Jericó.”

Se podría entender el versículo como que el río Jordán quedó bloqueado a la altura de Adam impidiendo el flujo del agua por un tiempo. Existen precedentes en época moderna de este tipo de acontecimientos. En 1927 hubo un deslizamiento de tierra en la zona de Damia (la antigua Adam que se menciona en Josué 3:16) que bloqueó el río por unas 21 horas. También han quedado históricamente registrados otros bloqueos similares en el 1906, 1834, 1546, 1267 y 1160.

Un terremoto, quizás el mismo que rebajó las murallas, también parece haber sido responsable, en parte, de la destrucción de la última fase de la “City IV”. Garstang y Kenyon descubrieron que la “City IV” había sido completamente destruida por un incendio, pero Kenyon especifica que el derrumbe de las estructuras ocurrió antes de la deflagración. En sus propias palabras, Kenyon explica lo siguiente:

“La destrucción fue completa. Paredes y suelos estaban ennegrecidos o enrojecidos por el fuego, y cada habitación estaba llena de ladrillos caídos, vigas y utensilios domésticos; en la mayoría de las habitaciones, los escombros estaban muy quemados, pero el derrumbe de las paredes de las habitaciones orientales parece haber tenido lugar antes de que fueran afectadas por el fuego.”

Josué 3:20 cuenta que tras el derrumbe de las murallas los israelitas subieron a la ciudad y destruyeron todo lo que había en la ciudad. En el versículo 24 dice: “Después prendieron fuego a la ciudad, con todo lo que en ella había”, algo que concuerda perfectamente con la descripción de Kenyon.

Tim López al lado de la muralla de piedra de la Edad de Bronce Antiguo en la base del tell de Jericó. Directamente sobre esta muralla habría un muro adicional de ladrillos cuando los israelitas conquistaron la ciudad. (Foto: Tim López)

Además, en el estrato de derrumbe de la “City IV”, Garstang y Kenyon hicieron un hallazgo insólito: grandes cantidades de grano almacenado en jarros. Este dato nos permite deducir varias cosas. El grano era un bien altamente codiciado y tras la cosecha se almacenaba para ser consumido durante el año hasta la cosecha siguiente.

Varios pasajes del relato bíblico insinúan que el ataque a Jericó se realizó en la primavera, época de cosecha en el valle de Jordán. Josué 2:6 explica que los espías se escondieron entre los manojos de lino que Rahab tenía puestos en el terrado; cuando los israelitas cruzaron el río Jordán la Biblia misma explica en Josué 3:15 por qué el río estaba desbordado: “los pies de los sacerdotes que llevaban el Arca se mojaron a la orilla del agua (porque el Jordán suele desbordarse por todas sus orillas todo el tiempo de la siega)”; y en Josué 5:10 podemos leer que tras cruzar el río Jordán, y antes de atacar la ciudad de Jericó, los israelitas celebraron la Pascua.

Los restos del grano almacenado también revela que Jericó no cayó tras un largo asedio, táctica común de la época para debilitar los habitantes de una ciudad fortificada. Un asedio prolongado habría agotado las reservas de alimentos en la ciudad (incluido el grano) por lo que podemos entender que el asedio a la ciudad fue breve, apoyando el relato bíblico que especifica en Josué 6:15-16 que el asedio duró solo 7 días.

Finalmente, también podemos deducir que la ciudad no fue saqueada, tal y como especifica Josué 6:17-19. Un ejército atacante no habría dudado en saquear una ciudad conquistada. De hecho, esto habría sido uno de los propósitos de un enfrentamiento, y los soldados habrían aprovechado para llevarse todo lo que les hubiera sido útil, incluidos los alimentos.

Todo esto demuestra que los datos arqueológicos del yacimiento de Jericó son coherentes con muchos de los detalles mencionados en la Biblia. A pesar de la resistencia del mundo académico para aceptar la Biblia como una fuente histórica de hechos reales, vemos en el caso de Jericó que una interpretación del material arqueológico que tiene en cuenta lo expuesto en Josué 2-6, es la forma más completa y satisfactoria para explicar el conjunto de datos expuestos por los arqueólogos en el yacimiento de Tell es-Sultan, la antigua Jericó.


(1) Para más información sobre los arqueólogos Sellin, Watzinger, Kenyon o Garstang que excavaron en Jericó, ver La caída de Jericó (1).

(2) “City IV” es el nombre con que el arqueólogo británico John Garstang denominó a una zona residencial donde estuvo excavando entre 1930 y 1936 junto al muro de la antigua Jericó.

Este texto se basa principalmente en el artículo de Bryant Wood en la revista Biblical Archaeology Review. Puedes encontrarlo aquí (en inglés):
https://biblearchaeology.org/research/chronological-categories/conquest-of-canaan/2310-did-the-israelites-conquer-jericho-a-new-look-at-the-archaeological-evidence

Unos meses después, Piotr Bienkowski publicó una respuesta crítica a las nuevas conclusiones del profesor Wood. Disponible aquí (en inglés):
https://www.baslibrary.org/biblical-archaeology-review/16/5/1

Finalmente, Bryant Wood tuvo la oportunidad de defender su postura ante la crítica de Bienkowski. En el siguiente enlace puedes leer el artículo completo (en inglés):
https://biblearchaeology.org/research/chronological-categories/conquest-of-canaan/2945-dating-jerichos-destruction-bienkowski-is-wrong-on-all-counts


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s