La estela de Tel Dan

La estela de Tel Dan es una estela con inscripción en arameo que se descubrió en los años 90 en el yacimiento de Tel Dan. Data del siglo IX a.C. y la inscripción relata como un individuo (no se menciona el nombre, pero probablemente Hazael) mató a Joram, el hijo de Acab, rey de Israel y a su aliado, el rey ​​de la “casa de David”. Esta inscripción corrobora de cierta manera el relato bíblico de 2 Reyes 9.

En 1993, los arqueólogos que estaban trabajando en el yacimiento de Tel Dan hallaron un fragmento de piedra de basalto con una inscripción en arameo. La pieza medía 33 cm x 22 cm y había sido reutilizada como parte de un muro. Más tarde recibió el nombre Fragmento A de la estela de Tel Dan. Al año siguiente, el equipo arqueológico descubrió otro fragmento correspondiente a la misma estela conocido como los Fragmentos B1 y B2 ya que estaba partido en dos partes.

La estela de Tel Dan, hoy expuesta en el Museo de Israel en Jerusalén. El Fragmento A, el más grande, está a la derecha, y los Fragmentos B1/B2 a la izquierda. En la línea 9 abajo a la derecha se puede observar las seis letras bytdwd marcadas en blanco. (Foto: Tim Lopez)

Avraham Biran y Joseph Naveh, los arqueólogos que estudiaron y publicaron el hallazgo, identificaron un posible punto de contacto entre los Fragmentos A y B1/B2 reuniendo las piezas de tal manera. Sin embargo, esta reconstrucción ha sido cuestionada por algunos y se han sugerido configuraciones alternativas. De todas formas, la reconstrucción de Biran/Naveh sigue siendo la más aceptada por la mayoría.

Los Fragmentos A y B1/B2 representan una pequeña parte de una inscripción mucho más larga. En los fragmentos recuperados de la estela de Tel Dan se puede contar 13 líneas escritas en arameo antiguo. La siguiente traducción en español sigue principalmente la traducción original de Biran/Naveh publicada en el 1995. El texto dañado o faltante se representa mediante corchetes vacíos “[  ]” y las palabras y letras dentro de los corchetes han sido reconstruidas:

1. [   ]…[   ] y cortó […]
2. [   ] mi padre se levantó [contra él] y luchó en […]
3. y mi padre se rindió; fue con sus [antepasados]. Ahora el rey de I[s-]
4. -rael entró en la tierra de mi padre antes. [Y] Hadad me hizo rey,
5. y Hadad marchó delante de mí. Así que fui hacia el frente de [los] siete […]
6. de mi reino, y maté a [sete]nta rey[es] que habían enjaezado mil[es de carr]os
7. y miles jinetes. [Y yo maté a Jo]ram hijo de [Acab]
8. el rey de Israel, y yo maté [Ococ]ías hijo de [Joram re]y de
9. la Casa de David. Y yo llevé [sus ciudades en ruinas y convertí]
10. su tierra en [desolación …]
11. otros y […Jehú rei-]
12. -nó sobre Is[rael y comencé]
13. asedio contra […]

El epigrafista francés André Lemaire ha ofrecido una lectura alternativa bastante convincente de las líneas 6 y 7 sustituyendo “setenta reyes” por “reyes poderosos”, y entiende “dos mil” en vez de “miles” al mencionar el número de carros y jinetes.

Queda bastante claro que el autor del texto era un rey, que el dios Hadad era su patrón, y sabemos que el idioma de la inscripción es arameo. El reino de Aram-Damasco limitaba con Israel al norte, y podemos deducir con buen grado de certeza que el autor de la estela de Tel Dan era el rey de Aram-Damasco.

En la línea 7, contrastando con la línea 8, se puede deducir que este rey mató a “[…]ram hijo de […], el rey de Israel”. En toda la serie de reyes de Israel sólo hay uno cuyo nombre termine con -ram, y este es Joram hijo de Acab, que reinó aprox. 852-841 a.C. Esto nos permite rellenar las lagunas de la línea 7, y también nos ofrece unas pistas para completar el nombre de la línea 8. Aquí de nuevo la inscripción sólo ofrece el final del nombre: “[…]ías (-yahu en arameo) de la casa de David”. El único rey con esta terminación que era contemporáneo con Joram era Ococías hijo de Joram, rey de Judá, que de hecho murió al mismo tiempo que Joram en la narrativa bíblica de 2 Reyes 9:14-28.

Podemos por lo tanto derivar que los acontecimientos descritos en la estela de Tel Dan ocurrieron en el 841 a.C. y que el autor de la inscripción era el rey Hazael de Aram-Damasco, que ya se había enfrentado a Joram y Ococías y que vivió por muchos años tras la muerte de los dos monarcas.

Aunque la afirmación que Hazael era responsable de la muerte de los dos monarcas hebreos discrepa con la narrativa bíblica que atribuye la muerte de Joram y Ococías a Jehú, no sería extraño que un monarca del antiguo Medio Oriente se atribuyese a sí mismo los hechos de otras personas.

Lo que sin duda ha llamado la atención de esta inscripción y causado muchos debates en el mundo académico es que hace referencia al reino de Judá con las palabras “casa de David” (Beit David). La lectura de las seis letras bytdwd de la línea 9 (marcadas en blanco en la estela) como referencia a la “casa de David” (Beit David) es de momento la interpretación más aceptada por la mayoría. Sin embargo, se han ofrecido interpretaciones alternativas argumentado que bytdwd no tiene necesariamente que significar “casa de David”. Podría ser el nombre de un lugar (igual que bytlhm, Bethlehem = Belén), y las letras dwd también podrían entenderse como “amado” o “tío”. Aunque los maximalistas consideran el hallazgo de la estela como una de las mejores pruebas arqueológicas fuera de la Biblia en cuanto a la veracidad histórica del rey David, los oponentes que aceptan la lectura “casa de David”, explican que este David no es el supuesto personaje histórico que se presenta en la Biblia, sino más bien una figura mítica, similar al Rey Arturo de Inglaterra.

Detalle de la parte de la inscripción en la línea 9 que menciona la “casa de David”. (Foto: Tim Lopez)

Parece que la estela de Tel Dan se erigió en Dan, en la entrada de la ciudad, en algún momento posterior a la victoria de Hazael sobre Joram y Ococías en Ramot de Galaad. Durante más de cuatro décadas habría sido un recordatorio a los israelitas de que estaban sujetos a los arameos. La destrucción de la estela ocurrió probablemente cuando Joás, rey de Israel en 798-782 a.C., recuperó el territorio israelita que Hazael había conquistado (2 Reyes 13:24-25). Los israelitas aprovecharon el cambio político y destruyeron la odiada estela reutilizando algunos de los fragmentos como material de construcción.

La estela de Tel Dan está hoy expuesta en el Museo de Israel en Jerusalén.


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