La estela de Mesa (Piedra Moabita)

La estela de Mesa, también conocida como la Piedra Moabita, es una piedra de basalto negro con una inscripción de Mesa, rey moabita del siglo IX a.C. La estela describe el mismo evento que 2 Reyes 3, pero desde el punto de vista del rey Mesa de Moab.

La estela de Mesa esta hoy expuesta en el Louvre, Paris, y la historia sobre como llegó allí parece sacada de una película de Hollywood.

Tiene 115 cm de altura y 60-68 cm de ancho, con una inscripción de 34 líneas en paleohebreo. Aún hoy, más de 150 años después de su descubrimiento, sigue siendo la inscripción monumental más larga jamás hallada en Palestina, a ambos lados del río Jordán.

La Estela de Mesa, hoy expuesta en el Louvre, Paris. (Foto: Wikipedia)

La inscripción describe la rebelión triunfante, y victoria militar, del rey Mesa contra los israelitas. La Biblia también describe este conflicto entre Moab e Israel en 2 Reyes 3, pero desde otro punto de vista. La Biblia presenta una campaña militar contra Mesa compuesta por una alianza de tres reyes: el rey de Israel, el rey de Judá y el rey de Edom. Aunque en varias ocasiones la narración de los eventos coincide, la Piedra Moabita describe también sucesos que no se mencionan en la Biblia, de la misma manera que la Biblia describe sucesos no mencionados en la Piedra Moabita.

(Aquí puedes leer una traducción en español completa de la inscripción en la estela de Mesa)

La estela de Mesa confirma varios datos históricos de la Bíblia.

El conflicto entre Israel y Moab:

Pero cuando Acab murió, el rey de Moab se rebeló contra el rey de Israel.
(2 Reyes 3:5)

Omri, rey de Israel, había oprimido a Moab por muchos días porque Kemosh estaba enojado con su país. Y le sucedió su hijo, y dijo él también: ‘Oprimiré a Moab’. En mis días él habló así (?), pero he triunfado sobre él y sobre su casa, e Israel ha perecido para siempre.
(Líneas 5-7)

El dios principal de los Moabitas era Quemos:

¡Ay de ti, Moab! ¡Pereciste, pueblo de Quemos!
(Números 21:29)

Yo soy Mesa, hijo de Quemos, … rey de Moab, el debonita.
(Línea 1)

Mesa basaba la economía de su reino en la ganadería:

Mesa, rey de Moab, era propietario de ganados y pagaba al rey de Israel cien mil corderos y cien mil carneros con su lana.
(2 Reyes 3:4)

Y puse allí los apriscos (?) para (?) las (?) ovejas de la región.
(Línea 30)

Además, la estela contiene una referencia a YHWH (Jehová), el dios de los israelitas:

Y tomé de allí los vasos (?) de YHWH, y los arrastré delante de Kemosh.
(Línea 17)

Esta es la mención más antigua del dios de Israel, fuera de la Biblia.

La estela de Mesa también ha sido el origen de un gran debate académico, y todo se debe a unas letras al final de la Línea 31. El desgaste de la piedra, una grieta en el medio, y la falta de piezas son las causas de que solo tres de las letras son legibles y sobre las que hay algún consenso: una bet (B), un espacio, una waw (V) y una daled (D).

El reconocido epigrafista francés André Lemaire publicó en 1992 una lectura de la línea 31 interpretando las últimas letras de la línea como Beit David, la “Casa de David”. Basaba esta interpretación en las propuestas y estudios sobre la misteriosa Línea 31 que se habían realizado en las décadas anteriores. A favor de la lectura de “Casa de David” esta que existe un precedente en la Biblia para la estructura sintáctica de Beit David. Además, hay ejemplos de otras dinastías denominadas de la misma manera, como p.e. Beit Omri.

Poco después de la publicación de Lemaire se hizo un gran descubrimiento arqueológico que parecía confirmar su propuesta: una segunda inscripción siguiendo casi exactamente la reconstrucción ortográfica que Lemaire había sugerido para la Casa de David, en una estela del mismo periodo en Tel Dan.

Sin embargo, la lectura de Lemaire de la estela de Mesa se basa en la suposición que las dos letras que faltan son las que completarían la expresión Beit David.

Pues bien, en el 2019, tres académicos de gran renombre publicaron un artículo en la revista Journal of the Institute of Archaeology of Tel Aviv University donde descartaban la lectura de Lemaire. Israel Finkelstein y Nadav Na’aman de la universidad de Tel Aviv, junto con Thomas Römer del Collège de France (ninguno de ellos epigrafistas) basaban su nueva propuesta en un estudio de nuevas imágenes de alta resolución de la estela. Según los autores del artículo, al final de la Línea 31 se puede percibir una línea vertical que, según ellos, indica la separación entre dos frases, y que la letra bet debe leerse como el inicio del nombre Balac, y no beit (casa). Por consiguiente, la letra waw que Lemaire interpreta como parte del nombre David, sería el inicio de la siguiente frase. Este Balac sería el rey moabita que se menciona en Números 22 y que vivió cientos de años antes que David.

Pero no todos han aceptado esta nueva lectura y André Lemaire mantiene su interpretación inicial.

En el 2019, Michael Langois de la Universidad de Sorbonne, también publicó un artículo sobre la estela de Mesa, pero a favor de la lectura inicial de Lemaire. De formación científica tradicional, incluyendo matemáticas, informática, física y química, Langois ha dedicado varios años al estudio de la estela tomando múltiples imágenes de todos los ángulos, y utilizando algoritmos informáticos para la interpretación del material digital. Esto ha resultado en una imagen 3D de muy alta resolución.

Al estudiar la nueva imagen, Langois hizo un descubrimiento importante. En toda la inscripción se pueden ver puntos que marcan la separación de dos palabras. Langois descubrió un nuevo punto justo en la zona problemática de la Línea 31. El punto está situado justo después de la zona interpretada como “Casa de David” indicando un espacio al final de la segunda daled (D) de David. Este descubrimiento descarta la propuesta del trío; es imposible que empiece una nueva frase con la waw como sugirieron, ya que no existe ninguna palabra moabita compuesta por sólo una waw y una daled.

Imágen digital de alta resolución creada por Micahel Langois con la inscripción interpretada como “Casa de David” en la Línea 31 de la estela de Mesa. A la izquierda se puede ver el nuevo punto que Langois descubrió. (Foto: © West Semitic Research / Michael Langlois)

Cuando Langois fue entrevistado por The Times of Israel repitió varias veces que “no intentaba demostrar la Biblia”. Pero también dijo “desde el punto de vista estrictamente histórico, la solución más obvia al problema es que sí existió un reino de David”.

Si la lectura de André Lemaire y Michael Langois es correcta y realmente se puede entender las últimas letras de la Línea 31 como Beit David, esta sería la mención más antigua fuera de la Biblia del rey David y su dinastía.


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