La datación del Éxodo (parte II): La fecha tardía

En la primera parte de esta serie presenté la interpretación del Éxodo más popular entre los estudiosos de la arqueología bíblica, es decir, la visión minimalista que entiende el Éxodo bíblico como un mito muy alejado de la realidad histórica.

Esta segunda parte la dedicaré a la línea de interpretación que fue popular durante gran parte del siglo XX, incluso fuera del ámbito académico, como se puede ver p.e. en la película Los diez mandamientos (1956) y la animación de Dreamworks El príncipe de Egipto (1997).

Se trata de la fecha tardía del Éxodo, que coloca el suceso en el siglo XIII a.C. y asigna a Ramsés II como el faraón del Éxodo. Esta hipótesis fue ideada por W. F. Albright en los años 1930 intentando conciliar el relato bíblico y los datos arqueológicos de la época. Sin embargo, hacia finales del siglo XX la mayor parte de los estudiosos de la arqueología bíblica habían abandonado esta hipótesis a favor del minimalismo (ver parte I en esta serie), pero sigue teniendo un gran defensor en Kenneth A. Kitchen, egiptólogo inglés y especialista en historia bíblica.

La fecha tardía del Éxodo se basa principalmente en dos datos:

  1. La mención de la ciudad de Ramesés en el relato bíblico, y
  2. Pruebas arqueológicas de la destrucción de varias ciudades en Canaán a finales del siglo XIII a.C.

En Éxodo 1:11 y en otros pasajes se menciona la ciudad de Ramesés como el lugar donde trabajaron y vivieron los israelitas durante su estancia en Egipto. Esta ciudad se ha identificado con la ciudad que Ramsés II (siglo XIII a.C.) ordenó construir en la parte este del delta del Nilo. Esto afirmaría una fecha tardía del Éxodo. Pero la zona de Ramesés tiene una larga historia de ocupación que empieza alrededor del siglo XX a.C. hasta el siglo XV a.C. cuando se abandona. Durante todo este tiempo hubo varías ciudades en la zona que más tarde ocupó Ramesés, siendo probablemente Avaris la más conocida. Los defensores de la fecha tradicional (ver parte III de esta serie) sostienen que la mención de Ramesés en el relato del Éxodo no es más que una revisión editorial en la que se actualizó un nombre de ciudad que había quedado fuera de uso ya que a partir de la construcción de Ramesés, la zona se conocía por ese nombre. Este tipo de revisión editorial no es único en la Biblia, y podemos encontrar otros ejemplos en el nombre de Betel (Genésis 12:8, 13:3, 28:19) o la ciudad de Dan (Génesis 14:14, Deuteronomio 34:1, Jueces 18:29).

La otra evidencia a favor de un Éxodo en el siglo XIII a.C. son las pruebas arqueológicas en forma de estratos de destrucción en ciudades cananeas datados a finales del siglo XIII a.C. Estas habrían sido destruidas por los israelitas al tomar posesión de la Tierra Prometida.

Aquí solamente quiero mencionar el caso de Hazor que aparentemente es la prueba más convincente. Según el relato bíblico los israelitas conquistaron Hazor y la destruyeron (Josué 11:10-11). Y ciertamente, se ha descubierto a través de excavaciones arqueológicas que la ciudad fue destruida a gran escala alrededor del 1230 a.C. Pero si se asigna esta destrucción a los israelitas de la conquista, nos encontramos con un problema en cuanto a la narrativa bíblica. Según la arqueología, después de la destrucción del 1230 a.C. la ciudad no se rehabilitó hasta en los tiempos de Salomón (1 Reyes 9:15). Sin embargo, el relato en Jueces 4-5 indica que los israelitas, bajo el mando de Débora y Barac, vencieron al rey Jabín que reinaba en Hazor. Si Josué destruyó la ciudad de Hazor en el 1230 a.C. no quedaría ninguna ciudad en la que Jabín de Jueces 4 pudiese reinar.

 A pesar de ser una hipótesis que reconoce el relato bíblico como una fuente histórica válida, este texto ofrece más problemas que respuestas a un Éxodo en el siglo XIII a.C. A continuación mencionaré unos ejemplos.

1 Reyes 6:1 relata que Salomón comenzó a construir el Templo de Jehová 480 años después del Éxodo. Si el cuarto año de Salomón fue en el 967 a.C. y a este número le añadimos los 480 años, nos deja una fecha unos 170 años antes de la fecha tardía del éxodo.

Jueces 11:26 relata como Jeftá le dice al rey de Amón que Israel había estado viviendo en la tierra por 300 años antes de la opresión amonita. No se sabe exactamente cuando comenzó la opresión amonita, pero no podría haber sido mucho más tarde que 1100 a.C. Si aquí añadimos 300 años nos deja de nuevo una fecha muy anterior a la fecha tardía del éxodo.

1 Crónicas 6:33-37 presenta la genealogía de Hemán, cantor del templo nombrado por el rey David. En esta genealogía hay 19 generaciones desde la época de Moisés hasta los tiempos de Salomón. Calculando 25 años por generación obtenemos un total de 475 años, un número muy similar al de 1 Reyes 6:1.

Todo esto cuestiona gravemente la hipótesis de la fecha tardía del éxodo, pero va muy acorde con la fecha tradicional que veremos más de cerca en la parte III de esta serie.

Moisés y Aarón ante el Faraón. Grabado de Gustave Doré (aprox. 1866).

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