El libro de campo

Como ya se podía leer en la noticia sobre la pandemia del COVID-19, la mayoría de excavaciones en Israel este verano se han cancelado, incluida la expedición arqueológica de ABR en Silo en la que yo colaboro. En la sección “Excavación EN VIVO” había pensado subir contenido directamente desde el yacimiento para que el lector se pueda hacer una idea de como es el trabajo en una excavación arqueológica.

Esto ahora no será posible hasta el año que viene así que aprovecharé esta sección para explicar algunas cosas relacionadas a la práctica de la arqueología. En esta primera publicación quiero escribir sobre un elemento fundamental para el arqueólogo en el yacimiento – el libro de campo.

Mi libro de campo para las excavaciones en Silo. Dato curioso: lo conseguí en un bazar chino por menos de 3 eur. (Foto: Tim Lopez)

El propósito principal de una excavación no es desenterrar objetos y estructuras, si no la documentación y publicación de los datos para que pueda ser compartido y estudiado por el resto del mundo académico. Ya que la excavación es un método invasivo (la secuencia estratigráfica se destruye al ser excavada) es de vital importancia que todo quede bien documentado.

Hoy en día muchos equipos han pasado a la documentación digital de los datos arqueológicos; así también lo hacemos en Silo. Allí cada supervisor de cuadro tiene un iPad en el cual actualiza regularmente las fichas digitales de estratos, listados de objetos y cerámica, etc. Al finalizar la jornada se envían las actualizaciones de todos los supervisores al iPad del director de excavaciones, Dr. Scott Stripling. Así él tiene todos los datos en un mismo sitio y puede fácilmente estar al corriente del progreso en cada cuadro.

La documentación digital tiene muchas ventajas. Con el iPad te ahorras las carpetas llenas de fichas, y te permite compartir la información de una manera rápida y sencilla. Aunque las ventajas compensan, también hay algún inconveniente. El sol, el calor y el polvo a veces pueden afectar la funcionalidad del iPad, resultando en que la introducción de datos en ocasiones es lenta e ineficaz.

A parte del iPad con sus fichas digitales, yo soy un poco de la vieja escuela y también utilizo diariamente el libro de campo en formato físico. El libro lo uso paralelamente al iPad. Cada mañana dibujo rápidamente un plano del cuadro en el que se va a trabajar y allí hago cualquier anotación que no introduzca directamente en el iPad. Por ejemplo, a la hora de tomar la elevación de un objeto o estrato, probablemente apuntaré los números en el libro, y más tarde pasaría los datos a la ficha digital del iPad.  

Tim Lopez en el yacimiento de Silo durante la temporada del 2019 tomando una elevación y anotándo los datos en el libro de campo. (Foto: Leza Davis Cutforth)

En el libro también apuntaría cualquier idea que se me ocurra durante el día en cuanto a la interpretación de algo, comentarios, ideas o sugerencias de otras personas (director, supervisores, especialistas),  observaciones de los cuadros próximos al mío, etc.

Una vez finalizada la jornada de trabajo, de vuelta al hotel, y después de una ducha fresquita y con ropa limpia, suelo completar la información necesaria en el iPad, y pasar a limpio mis apuntes en el libro. Normalmente escribo un “diario” de lo sucedido en el campo ese mismo día; en qué estratos estuvimos trabajando, si apareció algún objeto interesante, hipótesis de interpretación de la zona excavada, relación de mi cuadro con cuadros adyacentes, etc.

Todos estos apuntes diarios son muy útiles a la hora de escribir el informe una vez finalizada la temporada. Por una parte, tengo todos los datos físicos en las fichas digitales, pero en el libro también tengo la evolución del trabajo realizado, algo muy valorable a la hora de fijar una interpretación lógica y sensata.

Como la mayor parte del equipo es americano, escribo en inglés aunque los apuntes del libro sean para mi uso personal; más fácil así si tengo que compartir los apuntes con alguien. Además, como el informe final lo escribimos en inglés, me facilita el trabajo tener todos los apuntes en el mismo idioma.

El “diario” del dia 13 de junio de la campaña del 2019 en Silo. (Foto: Tim Lopez)

2 respuestas a “El libro de campo

  1. Esta muy bien la página yo desde hace tres años que quiero ser historiador arqueologo me apasiona estado estudiando mucho podria hablar de lo que quieras de cualquier parte de la prehistoria i historia tengo 12 años tim lopez

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    1. Evan! Me alegro que te guste la página. Yo también desde muy pequeño soñaba con ser arqueólogo y recuerdo que a tu edad salía al campo a hacer mis excavaciones arqueológicas particulares. 😀 Esta super bien que sigas estudiando y aprediendo; así podrías llegar muy lejos!

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