La figura de una granada en Silo

En el verano del 2018 el equipo de Associates for Biblical Research presentó en un comunicado uno de los hallazgos más importantes de la temporada en las excavaciones en Silo. El yacimiento de Silo, a 31 km al norte de Jerusalén, es según la tradición bíblica el lugar donde Josue y los Israelitas se reunieron para dividir la tierra prometida entre las tribus (Josué 19:51), donde estuvo el Tabernáculo por unos 300 años, y donde se crió el joven Samuel (1 Samuel 1-4).

El hallazgo se trataba de una pequeña figura de cerámica que representa una granada, y se consideró tan importante que apareció en varias de las listas sobre los hallazgos más importantes del 2018; fue el nr 9 en la lista de Christianity Today, pero incluso llegó a ocupar el nr 4 en la lista de Biblical Archaeology Report.

Fotografías de la granada desde diferentes ángulos. (Foto: Tal Rogovski)

No sé si fue pura suerte, coincidencia, o providencia divina, pero tuve el privilegio de encontrar esta pieza yo mismo. Además, era un poco extraño, porque justamente ese día “toqué poca tierra”.

Desde el principio de la temporada tenía planes para excavar el estrato L.7 que habíamos expuesto el año anterior, pero como contenía muchas piedras lo iba posponiendo para más adelante.
Era viernes de la segunda semana. Había sido una semana un poco floja porque había tenido poca gente en mi equipo. Por eso tampoco habíamos tocado el L.7. Pero justo ese día nos visitó un grupo de unos 30 estudiantes de DTS (Dallas Theological Seminary) que iban a pasar el día trabajando con nosotros. Conseguí que asignaran 6 estudiantes a mi equipo, y vi la oportunidad para por fin encargarnos del estrato L.7.

Puse a 4 personas en el cuadro para excavar el L.7 y mover los capazos de la tierra extraída hacia la zona de criba (todo el material excavado se pasa por la criba para poder detectar los objetos más diminutos), y a dos personas para cribar todo el material. Yo me movía entre las diferentes zonas de excavación supervisando el trabajo, solucionando cualquier duda y documentando los objetos que iban saliendo de la tierra.

Al cabo de un rato me di cuenta que se estaban acumulando los capazos en la zona de criba y nos estabamos quedando sin capazos vacíos, así que decidí acercarme para echarles una mano. Pensé que por lo menos podría cribar el material de dos capazos, y llevarlos de vuelta al cuadro para que el trabajo allí no se interrumpiera. Vacié el material del primer capazo sobre la criba y empecé a examinar el contenido; nada extraordinario: unos fragmentos de cerámica y algún hueso diminuto. Hice lo mismo con el segundo capazo. Enseguida pude distinguir un objeto diferente. Pero no tenía tiempo para examinarlo a fondo, así que lo metí en mi bolsillo derecho y volví al cuadro con los capazos vacíos.

Hice otra ronda supervisando el trabajo en el cuadro, y unos 15 minutos más tarde me acordé de la pieza en mi bolsillo y volví a sacarla. Me senté al borde del cuadro, estudiándola atentamente y quitando cuidadosamente la tierra seca con mis dedos. Era una figura de unos 4 cm de largo y casi 3 cm de ancho. En la parte superior había un agujero horizontal para colgar la pieza, y en la inferior algo parecido a “pétalos”.

Incensario procedente de Tel Hatzeva. (Foto: Tim Lopez)

La primera interpretación que me pasó por la mente fue que podría ser el tapón de una botella, pero no me convencía. Así que bajé al campamento base donde el director de excavaciones Scott Stripling, y otros especialistas estaban reunidos estudiando la cerámica excavada del día anterior. Se podía percibir algo de emoción cuando todos vieron la pieza, y después de un rato valorando varias ideas, un especialista local nos explicó convincentemente que esta figura representaba el fruto de la granada.

Más tarde determinamos que esta figura probablemente formó parte de un incensario parecido al de Tel Hatzeva, y que databa a la Edad de Hierro (probablemente siglo IX-X a.C.), aunque alguien sugirió que podría haber sido parte del ropaje del sumo sacerdote, según Éxodo 28:33.

Durante los meses posteriores a la excavación Scott y yo estudiamos el hallazgo y escribimos un artículo sobre la pieza juntamente con David Ben-Shlomo, director del departamento de arqueología en la Universidad de Ariel. El artículo, revisado por pares, se publicó en el verano del 2019 en la revista Judea and Samaria Research Studies.
Para acceder al artículo completo (en inglés) pincha aquí.