La esquina de un altar en Silo

La esquina de un altar con el típico “cuerno” hallada en Silo. (Foto: Mike Luddeni)

En julio del 2019 salió la noticia sobre un importante descubrimiento que el equipo de Associates for Biblical Research había hecho durante la temporada de ese mismo año en las excavaciones en Tel Shiloh. Tel Shiloh es identificado como el Silo de la Biblia; según la Biblia era el lugar del Tabernáculo durante aproximadamente 300 años, donde oficiaban Elí y sus hijos, y donde se crió el joven Samuel (Josue 18:1-8, 1 Samuel 1-4).

Este objeto se consideró tan importante que apareció en varias de las listas sobre los hallazgos más importantes del 2019; fue el nr 8 en la lista de Christianity Today, pero incluso llegó a ocupar el nr 2 en la lista de Biblical Archaeology Report.

El hallazgo consistía en una pieza de piedra de 18 x 12,5 cm, que finalmente se determinó ser la esquina de un altar con uno de los cuatro típicos cuernos que estarían situados en cada esquina del altar completo. El fragmento apareció en uno de los cuadros que yo supervisaba.

Era el segundo día de excavación de la temporada, y esa mañana había asignado a la voluntaria Leza Davis Cutforth de EE.UU. en una zona para eliminar parte de un testigo (una franja entre dos cuadros que se deja sin excavar para poder estudiar la estratigrafía). En los cuadros de ambos lados del testigo ya habíamos llegado a una profundidad considerable y era necesario eliminarlo por motivos de seguridad, pero también para obtener una mejor visibilidad de la zona. El fragmento del altar apareció a pocos cms debajo de la superficie en un contexto secundario.

Como tenía a los miembros de mi equipo esparcidos en distintas zonas de los cuadros, yo me movía entre ellos supervisando el trabajo y aclarando cualquier duda. Cuando pasé por la zona de Leza me acercó una piedra preguntando si era algo importante. Lo primero que me vino a la mente al examinarla entre mis manos fue “cuerno de un altar”. Tenía toda la pinta, a pesar de ser de una calidad bastante rudimentaria. Me estaba emocionando, pero tampoco quería darlo por seguro. Decidimos marcar el lugar del hallazgo y tomar la elevación, y poco más tarde llevé la piedra al campamento base donde el director de excavaciones Scott Stripling, y otros expertos se reunían cada mañana para estudiar la cerámica hallada el día anterior. Coloqué la piedra sobre la mesa y Scott dijo: “Interesante… ¿tú que crees que es esto?”. Yo respondí cuidadosamente: “Creo que es la esquina de un altar”. Parecía estar de acuerdo conmigo, pero me daba la sensación que él tampoco quería darlo por seguro demasiado rápido. En ese momento no hubo un consenso entre las personas reunidas de que realmente fuera un hallazgo tan importante. Decidimos guardar el objeto para estudiarlo más profundamente, fotografiarlo, y consultarlo con otros especialistas. Después de un par de semanas podíamos afirmar con toda certeza que habíamos encontrado la esquina de un altar.

La importancia de este hallazgo no se debe solamente por ser un objeto religioso, si no por el lugar donde fue hallado. Aunque este objeto en sí mismo no puede confirmar que el Tabernáculo realmente estuvo en lo que hoy se conoce como el yacimiento de Tel Shiloh, sí nos indica que hubo actividad religiosa en ese lugar.

Para esta entrada del blog, aproveché para hacerle algunas preguntas a Leza, la voluntaria que descubrió esta pieza, uno de los objetos más importantes hallados en Silo durante la temporada del 2019.

¿Era la primera vez que visitabas Israel? ¿Y la primera vez que participabas en una excavación arqueológica?
Visité Israel hace unos 33 años cuando estaba en la universidad. El viaje era parte de una asignatura donde estudiábamos el conflicto durante un mes.
Esta fue mi primera experiencia arqueológica. Había considerado estudiar la carrera de arqueología en la universidad, pero entre una cosa y otra al final opté por otra carrera. Así que cuando descubrí que existía esta posibilidad era perfecto para mí. Mis hijas ya eran mayores y se habían mudado de casa, y tenía el tiempo disponible para hacer un viaje como este. Además, me pareció un concepto muy atractivo ya que se partía de que las Escrituras describen una verdad histórica. ¡Era un sueño hecho realidad!

¿Cuales eran tus expectativas en cuanto a colaborar en una excavación arqueológica?
Me esperaba trabajo duro y metódico. Esperaba estar rodeada de mentes arqueológicas brillantes con muchísimo conocimiento. Diría que en general fue como me esperaba, pero no lo noté tan metódico; sí que lo era, pero era todo tan agradable que no me lo parecía. También estuve rodeada de muchas personas con mucho conocimiento en el tema de la arqueología bíblica, pero me sorprendió que también fueran tan amables y cariñosas, personas que aman a Jesús, y enseguida tuve la sensación de que estabamos en familia.

¿Y cómo fue la experiencia? ¿Volverías a hacerlo?
La experiencia fue todo lo que esperaba y más. Es cierto que uno debe ajustarse al horario, el calor y el trabajo, pero cada día trae nuevas cosas, nuevos conocimientos y experiencias. ¡Sin duda volvería a hacerlo!

En cuanto a la esquina del altar… Recuerdo que ese día estabas excavando en la zona que te había asignado, y cuando pasé por allí me acercaste la piedra preguntando si era algo importante. ¿Qué te hizo pensar que justamente esa piedra podría ser algo interesante?
Recuerdo muy bien ese día. Aún estaba aprendiendo las características en las que debía fijarme, y los detalles que revelaban si una piedra había sido “creada por Dios” [natural] o por el hombre. Así que, como ya sabes muy bien, te preguntaba por cualquier cosa que podría parecerse a algo, que hubiese sido utilizado para algo, o simplemente que no tuviera una forma natural. Al principio me sentía un poco mal enseñándote tantas cosas, pero eras tan paciente y no parecía molestarte. Me fascinaba como tú y el resto del equipo podíais aprobar o rechazar una pieza con una simple mirada, a veces incluso sin ver el objecto de cerca. Quería aprender esa habilidad, así que empecé a preguntar “¿por qué no?” cuando algo resultaba ser insignificante, e intentaba identificar qué era lo que hacía que un objeto era importante.
Así que cuando encontré esta piedra y le di la vuelta, enseguida me di cuenta de la punta [el “cuerno”] y que no parecía haber sido resultado de una rotura natural. Creo que le pregunté a Melody [otra voluntaria del equipo] y decidimos guardarla para enseñártela más tarde. Recuerdo la mirada en tu cara, y podía ver como algo se iluminó en tu rostro; pero en ese momento no entendí lo importante que llegaría a ser.

Cuando vi el objeto creo que te expliqué que podría ser la esquina de un altar con el típico cuerno. ¿Que pensaste? ¿“Veías” lo que quería decir, o simplemente te parecía una “piedra rara”?
Mientras explicabas la posibilidad de que fuera parte de un altar podía notar cierto entusiasmo en tu voz. Por supuesto que “veía” de lo que estabas hablando. No parecía una piedra natural. Muchas rocas en esa zona tienen partes que parecen que podría haber sido resultado de actividad humana, pero como tú bien sabes, la naturaleza muchas veces hace cosas interesantes, y tú me enseñaste bien a ver la diferencia. Esta pieza era diferente.

¿Qué pensaste cuando viste que la noticia se hizo viral unas semanas más tarde?
Fue muy emocionante ver como la noticia se hacía viral, especialmente después de haber pasado por un proceso de verificación donde otros especialistas confirmaron que realmente teníamos la esquina de un altar. Al volver a casa compartí la noticia y foto con amigos, familiares y compañeros de trabajo, y esto abrió a conversaciones sobre las Escrituras. Me sorprendió las personas que se interesaban por el tema, y pude tener conversaciones con personas que normalmente no habría tenido. Fue aún más emocionante cuando empezaron a salir las noticias y los artículos sobre “los descubrimientos más importantes del 2019”. Me encantó haber tenido el privilegio de participar en algo tan grande y tan importante. Pienso que fue una bendición de Dios, y algo que me anima ya que me ha demostrado que puedo hacer algo que nunca pensé que podría hacer. ¡Me hace querer seguir regresando [a las excavaciones en Silo] porque no quiero perderme lo que el equipo vaya a encontrar en las próximas expediciones!

De la misma manera que Leza, es posible colaborar en las excavaciones de Silo como voluntario (no es necesario ningún conocimiento previo sobre arqueología, nosotros os enseñamos las técnicas y supervisamos el trabajo). Para más información, visite digshiloh.org o póngase en contacto conmigo.


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