Descubierta una inscripción hebrea de casi 3.000 años

Inscripción hebrea hallada en Tel Abel Betmacá. Foto: Azusa Pacific University

En el yacimiento de Tel Abel Betmacá, al oeste de Dan en el norte de Israel, arqueólogos hallaron una vasija con una inscripción en hebreo. La vasija se encontraba en una habitación datada a la Edad de Hierro, lo que sugiere la datación de la inscripción al siglo IX o incluso X a.C.

La inscripción es de una sola palabra – leBenayau, que significa “perteneciente a Benayau”. Benayau significa “Dios ha construido”, y la terminación -yau indica que es lo que expertos denominan un nombre Yahivista. Esto revela que Benayau era Israelita y adorador de YHWH (Jehová). Si la inscripción realmente tiene 2.900-3.000 años, sería una de las primeras apariciones de un nombre yahivista en el registro arqueológico.

Una cuestión que sigue sin resolver es si esta vasija era importada, o si fue producida localmente. Para ello se realizará un análisis petrográfico que proporcionará la respuesta.

Abel Betmacá se menciona por primera vez en la Biblia en 2 Samuel 20 en relación al rey David, y deja claro que la ciudad era parte del reino de Israel a mediados del siglo X a.C. También hay pasajes como 1 Reyes 4:24 que describen el territorio de Israel extendiéndose “desde Dan hasta Berseba” ya en la época de David y Salomón.

Sin embargo, la tendencia dominante en los estudios de la arqueología bíblica es que la Biblia se redactó cientos de años después de los tiempos de David, y que no se debe entender literalmente, especialmente en cuanto al reino de David y Salomón, que sería un anacronismo histórico inspirado por la expansión del Reino de Israel en el siglo VIII a.C. David y Salomón no habrían existido, el norte de Israel habría sido una lugar desolado hasta la conquista aramea bajo el rey Hazael, y la expresión “desde Dan hasta Berseba” sería una invención posterior.

No obstante, el arqueólogo Avraham Biran que excavó en Tel Dan (a 6 km de Abel Betmacá) durante más de 30 años desde 1966, concluyó que Dan y sus alrededores estaba ya habitado hace casi 3.000 años, confirmando de cierta manera el relato bíblico. El hallazgo de la inscripción en Abel Betmacá podría darle la razón, aportando nuevas pruebas al debate sobre la veracidad histórica de la Bíblia.  

Pincha aquí para leer el artículo original.


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